Ekolore, una tienda para jugar, descubrir y crecer
En 2020, en plena pandemia me surgió la oportunidad de coger el relevo de Ekolore, poco a poco lo he ido transformando y creando un espacio muy personal.
Creo que el pequeño comercio y comercio local es un tesoro que debemos cuidar, sin el, los barrios, las calles, los pueblos no serían lo mismo, les faltaría luz, conversaciones, cercanía, color, en definitiva les faltaría vida.
Creo en lo comunitario y la economía circular como forma de vida y sostenibilidad.
Zoraida, el alma de Ekolore
Soy Zoraida la persona que esta detrás de Ekolore y madre de dos pequeños con los que me encanta compartir el juego y aprender en este viaje que es la maternidad.
Estudie Educación Social y Educación Infantil, ya como Educadora he trabajado en el ámbito social y el ocio y tiempo libre, en contacto directo con colectivos vulnerables e infancia, estas diferentes formaciones y mi experiencia me han llevado a la misma conclusión, el juego es imprescindible para el desarrollo del ser humano y la socialización.
Para ello selecciono cuidadosamente y mucho mimo los materiales que tengo en la tienda, y lo hago teniendo en cuenta el desarrollo de cada niño y niña, que fomenten la imaginación y la creatividad, ademas de que sean de buena calidad, duraderos, sostenibles y sin genero, para que su juego sea una experiencia enriquecedora y llena de conocimiento.
Para mi es fundamental el trato y la cercanía con los/as clientes/as, por eso me gusta escuchar, asesorar y acompañar lo mejor posible para elegir el juguete adecuado.
¿Jugamos?
El juego es algo instintivo, jugamos desde que nacemos, no hace falta que nadie nos enseñe a jugar. La necesidad de jugar forma parte de nuestra naturaleza.
A través del juego, exploramos, nos expresamos, entendemos y aprendemos sobre uno/a mismo/a, sobre la otra persona y sobre la vida. Desempeña un papel fundamental en el desarrollo y la salud infantil.
Sin embargo en los últimos años con la llegada de las Nuevas Tecnologías los/as niños/as cada vez están mas expuestos/as a las pantallas y juegan menos. Por ello como adultos/as tenemos la responsabilidad de promover el juego y acompañarlos en esos momentos, porque un niño y niña que juega es un niño y niña sano/a y feliz.